Las placas de granito son herramientas indispensables para la medición y fabricación de precisión, pero no todas son iguales. Las placas de granito de grado A y grado B difieren significativamente en cuanto a precisión, acabado superficial, aplicaciones y costo. Comprender estas diferencias ayuda a las industrias a seleccionar la opción más adecuada para sus necesidades específicas.

Tolerancia de planitud: El núcleo de la precisión
La tolerancia de planitud es la principal diferencia entre los dos grados. Según la norma ASME B89.3.7, las placas de grado A ofrecen mayor precisión. Por ejemplo, en una placa de 30,5 cm x 30,5 cm (12" x 12"), el grado A suele tener una tolerancia de planitud de ±0,000020,3 mm (±0,00008 pulgadas), lo que garantiza una superficie prácticamente perfecta. En cambio, las placas de grado B tienen tolerancias más amplias, de alrededor de ±0,00030,5 mm (±0,00012 pulgadas) para el mismo tamaño. Esta diferencia hace que el grado A sea ideal para aplicaciones que requieren una precisión extrema, como la calibración de instrumentos de medición de alta gama, mientras que el grado B es suficiente para tareas de inspección generales en talleres.
Rugosidad superficial: impacto en la medición
La rugosidad superficial también varía entre los distintos grados. Las placas de grado A se someten a procesos de lapeado y pulido más exhaustivos, lo que da como resultado una superficie más lisa con una rugosidad media (Ra) generalmente inferior a 0,0005 pulgadas. Este acabado ultrasuave minimiza la fricción y evita rayaduras en componentes delicados durante la medición. Las placas de grado B, con un valor Ra de alrededor de 0,001 pulgadas, son más rugosas. Si bien pueden realizar funciones de medición básicas, es posible que no sean adecuadas para manipular piezas sensibles.
Escenarios de aplicación: Ajuste a los requisitos
La elección entre placas de grado A y grado B depende en gran medida de la aplicación. En la industria aeroespacial y la fabricación de semiconductores, donde la precisión micrométrica es crucial, se prefieren las placas de grado A. Por ejemplo, al medir la planitud de un álabe de turbina o la alineación de microchips, incluso la más mínima desviación puede afectar el rendimiento del producto. Las placas de grado B, en cambio, se utilizan comúnmente en la fabricación de automóviles, el mecanizado general y las instituciones educativas. Son adecuadas para verificar las dimensiones de bloques de motor o enseñar principios básicos de medición sin necesidad de una precisión ultraalta.
Proceso de fabricación y coste: Compensaciones a considerar
Las placas de grado A requieren un proceso de fabricación más meticuloso. Los artesanos dedican más tiempo a la selección del material, el corte preciso y el pulido en varias etapas para lograr la planitud y el acabado superficial deseados. Este mayor nivel de artesanía, junto con la necesidad de un estricto control de calidad, incrementa los costos de producción. En consecuencia, las placas de grado A suelen ser entre un 30 % y un 50 % más caras que las de grado B. Para industrias con presupuestos ajustados o aplicaciones con requisitos de precisión menos exigentes, las placas de grado B ofrecen una alternativa rentable.
En resumen, las placas de granito de grado A y grado B se adaptan a distintos niveles de precisión y necesidades de aplicación. Mientras que el grado A destaca en entornos de alta gama donde se requiere precisión, el grado B ofrece un rendimiento fiable a un menor coste para uso general. Al evaluar cuidadosamente estas diferencias, fabricantes y usuarios pueden tomar decisiones informadas que optimicen tanto la precisión como la rentabilidad.
Fecha de publicación: 23 de mayo de 2025
